Rosquillas de las 3 cucharas



Las rosquillas son uno de los dulces más tradicionales, de esos que nos hacían nuestras abuelas, y que no se deberían perder. 

Suelen ser dulces muy fáciles de hacer y con unos ingredientes muy sencillos que todos solemos tener en casa. 

Estas rosquillas se conocen como las de las tres cucharas, esto se debe a que se hacen con tres cucharadas soperas de azúcar, tres cucharadas de aceite, tres cucharadas de leche y pocos ingredientes más.

Quedan ligeramente crujientes por fuera, tiernas y esponjosas por dentro y con un sabor a limón muy rico. 

Te dejo primero la receta en vídeo y te invito a suscribirte a mi canal de Youtube, después tienes la receta escrita.

 

Ingredientes para unas 14 rosquillas:

  • 1 huevo grande
  • 3 cucharadas soperas de azúcar
  • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva (se puede sustituir por aceite de girasol)
  • 3 cucharadas soperas de leche
  • Ralladura la piel de un limón
  • 200 g. de harina de trigo común
  • Media cucharada de polvos de hornear
  • Azúcar extra para rebozar las rosquillas después de freír

Elaboración

Pon el huevo en un bol agrega el azúcar y mezcla con una varilla.

Añade el aceite, la leche y la ralladura de la piel del limón y mezcla de nuevo.

Por último incorpora la harina mezclada con la levadura.

Mezcla con una cuchara o con una espátula de silicona hasta que no queden restos de harina suelta en el bol. Puedes terminar de amasar con la mano.

Cubre el bol con film transparente y deja reposar la masa durante 15 minutos.

Pasado el tiempo de reposo puedes formar las rosquillas de dos maneras diferentes. Coge una porción de masa del tamaño de una nuez más o menos, forma una bola y después un cilindro, une las dos puntas asegurándote de que quedan bien pegadas para que no se separen a la hora de freírlas. 

La otra forma es formando una bola también, y con ayuda del mango de una cuchara o con el dedo, hacer el agujero en el centro. Debes abrirlo bien si no quieres que se cierre al freírlas, aunque si se cierra tampoco pasa nada, están igual de ricas. 

Ve dejándoles en una bandeja plana con papel vegetal o con un poco de harina espolvoreada para que no se peguen.

Calienta una sartén con abundante aceite, yo en estos casos utilizo de girasol, pero puedes utilizar de oliva si lo prefieres. 

Fríe las rosquillas a fuego medio por los dos lados y ve dejándolas sobre papel absorbente.

Rebózalas en azúcar o en una mezcla de azúcar y canela mientras todavía estén calientes.

Sírvete un café y disfruta.


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